¿Comprarías una Leica M9 hoy?

Casi todos los fotógrafos fantaseamos de vez en cuando con tener una flamante Leica M, quizás con la idea de que el espíritu de Henry Cartier-Bresson nos posea y empecemos a capturar momentos decisivos en cada disparo.

Y es que mas allá del preciso y precioso diseño de estas máquinas, la famosa marca del círculo rojo ha conseguido dirigir la imaginación de nosotros fotógrafos con unas geniales y sutiles campañas de marketing. Y así, casi sin darnos cuenta, estas cámaras sin ningún avance tecnológico aparente, totalmente manuales y con un precio astronómico que muy poca gente en la tierra se puede permitir, se han convertido en un objeto de deseo y por eso, creo yo, hoy en pleno 2018 nos planteamos los terrícolas que no podemos adquirir la nueva M10, si deberíamos invertir una aún seria pero más accesible cantidad de dinero en modelos anteriores como la ya mítica M9 y su sensor CCD.

Como es una idea que me ronda la cabeza de vez en cuando decidí tomar cartas en el  asunto y fui a tienda local a alquilar una y estas son mis conclusiones:

Leica M9

Para empezar, quiero poner en antecedente que ya había usado telemétricas en el pasado (siempre de carrete) así que para mi, su uso no es complicado, pero debo deciros compañeros terrícolas que estéis pensado lo mismo que yo, que probéis una antes, por que no es súper simple. Sin duda le coges el truco, como a todo, pero es importante saber que hay una curva de aprendizaje que tendréis que escalar. Son cámaras que históricamente se han usado con la idea del enfoque por zonas muy presente ya que enfocar tiene bastante truco.

Sin embargo parte del encanto de usar una Leica está  ahí, en su complejidad y la manera en que te fuerza a trabajar, pero luego volvemos a eso, primero hablemos de la tecnología.

La Leica M9 es, al fin y al cabo una cámara digital con un sensor de casi diez años de antigüedad, que ya en su momento no daba unos resultados geniales a ISO’s altas y con un procesador lento y una pantalla trasera que deja mucho que desear por decir poco. En cualquier caso una de las razones por las que la M9 sigue siendo cotizada es precisamente por ese sensor.

Junto con los fantásticas ópticas de la marca, la M9 produce unos colores increíbles y que en plena era digital recuerdan a las películas de diapositiva usadas por los grandes maestros del pasado y eso te da un “no se que” que te atrapa visualmente.

Leica M9, Caterina Parade
Leica M9, caterina Parage

Pero eso me lleva a plantearme otra cuestión.

Volviendo al tema del proceso fotográfico de la cámara.

Cuando mis alumnos me consultan sobre si deberían comprarse una u otra cámara siempre les cuento la misma anécdota: hace algunos años, cuando empecé a aprender a tocar la guitarra y estaba mirando modelos, le pregunté a un amigo músico que me recomendara una. Él, gran guitarrista, me dijo que lo que debía hacer era comprarme una guitarra que me gustara, que como instrumento me pareciera atractivo más allá de su calidad acústica ya que así lo tocaría más y aprendería más y mejor.

Con las cámaras de fotos pasa un poco lo mismo. Hoy en día todas las cámaras dan un buen resultado en cuanto a calidad de imagen, pero si tienes una que te inspira y te da ganas de salir a hacer fotos la vas a disfrutar más y encima te harás mejor fotógrafo, no por la cámara si no por la práctica.

Sin duda la M9 (y cualquier M) es una cámara que te invita a hacer fotos, tal vez por aquello del espíritu de HCB que nos posee, pero entonces ¿Es una M9 lo que necesitamos?

Leica M9, Portrait

Ya hemos dicho que dejando de lado las ópticas, como cámara digital en realidad no es una maravilla y si lo que nos interesa es esa cualidad etérea, ese factor X que nos recuerda a los grandes maestros del pasado y esos colores por que no en vez de una M9 ¿Compramos una M sí, pero de película?

Es una reflexión a la que casi he llegado escribiendo esto, pero cada vez que lo pienso lo veo más claro. Una M6 por ejemplo no es barata pero rápido te ahorras 1000€ en comparación a una M9, dinero que puedes invertir en una buena óptica o en película. Sin duda la experiencia a la hora de fotografiar va a ser la misma si no mejor, además una M de película si que te puede durar toda una vida al contrario que las carísimas M digitales que pese a mantener un precio elevado en el mercado de segunda mano, al final la tecnología se va a quedar obsoleta sea como sea.

Entonces ¿Me compraría una M9 hoy?

La respuesta a esa pregunta, como todo lo que tiene que ver con Leica es ambigua. Sí, me la compraría si me sobrara el dinero para hacerlo, pero eso es lo mismo que pasa con el resto de M’s digitales. En cambio una M de carrete…

¿Y tu? ¿Te comprarías una Leica M9 hoy?

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